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CAPÍTULO DÉCIMO: Un amanecer en LoruleEditar

Bajo la cruel y sangrienta luna de Lorule... No, ¡De Términa! Habían miles y miles de personas frente al Castillo de Hilda. Se habían agotado de la corrupción y el egoísmo, exigían justicia hacia aquella familia que tantos males les había traído con el tiempo. Ni la más fuerte de las murallas o el más denso de los ejércitos, podría con un bravo pueblo deseperado que solo buscaba sobrevivir, aún cuando su insignificante mundo agonizase.

-Stalblind: ¡Fuerza y fe, no vamos a dejar que sigan arruinando Lurule! ¡FUERZA Y FE!

-Masa desorganizada: ¡FUERZA Y FE!

-Ladrona: ¡Vamos, hay que derribar las murallas! -Gritó, sobre un cajón de madera-

-Gurú enmascarado: ¡No se rindan, mis monstruos! ¡O acabamos con la opresión absolutista, o el mundo se desborda!

-Guardia: ¡Atrás en nombre de la Princesa Hilda! -Vociferó, mienstras una horda de soldados bloqueaban el paso hacia el Castillo-

-Stanblind: ¡Nunca! -Dijo, al tiempo que embestía las trincheras con una masa de gente detrás-

-Guardia: ¡Necesitamos refuerzos! ¡Cabo, traiga más cañones, y encienda las barricadas! ¡Sargento, dirija un escuadrón para arrestar a los dirigentes! ¡POR LORULE!

Mienstras los ladrones, los clanes de monstruos, y el pueblo loruleano luchaba por derrocar a la Corona, Link ya estaba a punto de ir y derrotar a Yuga. Era cuestión de tiempo para que llegase la batalla final, y nada iba a impedírselo. 

-Guri: ¡Gracias por salvarme, Link! Tú sí eres un buen amigo, no como... Yuga... -Dijo, preocupado por el destino de Hyrule-

-Link: Es mi deber, amigo. Ahora eres el Sabio del Bosque.

-Impa: Joven Link... No, ¡Héroe de Hyrule! Es hora de que reclames el tesoro oculto en tu corazón...

-Osfala: Siempre ha estado allí, contigo, pero es ahora cuando eres digno de usarla -Dijo, al tiempo que sonreía-

-Link: ¿Se refieren a...? -No pudo completar la oración, ya que en el centro de la Cámara de los Sabios, apareció la mismísima Trifuerza del Valor.

-Sahasrala: ¡Link! ¿Puedes oírme? Te hablo desde tu cabeza... 

-Link: ¡Maestro!

-Sahasrala: ¡Link, Hilda te ha engañado! ¡Yuga y ella se hicieron con las dos partes de nuestra Trifuerza, y ahora, van a por tu parte! 

-Link: ¡No les fallaré, Sabios! ¡No le fallaré, Maestro! ¡¡¡No te fallaré, Hyrule!!! ¡¡¡JAMÁS!!! -Dijo, al tiempo que reclamaba la Trifuerza del Valor-

-Sabios: ¡Que viva el Héroe de Hyrule! ¡Que viva!

En Hyrule, Ravio llacía en el suelo de la Casa de Link. El pobre no comprendía cuál era su destino, y ya no le veía sentido a su vida... 

-Ravio: ¡Esto no vale la pena! ¿Por qué soy el Héroe de Lorule, si ni siquiera tengo valor para acabar con mi propia vida? -Gritó, mientras sollozaba- Hilda... Link... Van a agonizar contra Yuga... ¡Y yo, aquí, sin hacer nada! ¿Qué clase de amigo soy? Oh, Lorule... Con tanta razón odian a su héroe... 

Ravio, triste, comenzó a tirar todos los objetos que vendía al suelo. Lanzó su disfraz de conejo y su Espada Maestra, y se tiró al suelo también...

-???: ¿Te has encontrado con un terrible destino, verdad?

-Ravio: ¡¿Quién... Quién eres?! -Gritó, atemorizado-

-???: No me tengas miedo, jeje... Camina hacia la pared... Soy más un amigo que un enemigo...

-Ravio: Si-Si tú lo di-dices... -Susurró, mientras andaba con precausión hacia la pared- Eres... ¿La-La máscara...?

-Vendedor de Máscaras: La Máscara es solo un medio de comunicación, amigo... Yo soy uno de tus miles de ancestros... 

-Ravio: ¡De los que arruinaron Lorule! -Gritó, con rabia-

-Vendedor de Máscaras: Jeje... No, un ancestro aún más antiguo... 

-Ravio: ¿Y qué haces hablándome desde la Máscara?

-Vendedor de Máscaras: Veo que no te sientes muy motivado para cumplir tus metas, Ravio... 

-Ravio: ¡Tal vez porque no tengo coraje!

-Vendedor de Máscaras: Yo tampoco fui valiente en su día... Y fui incapaz de derrotar a esta máscara que ahora ves...

-Ravio: Oh... -Suspiró, mientras se sentaba en la cama- Creo que no somos tan heróicos en Lorule...

-Vendedor de Máscaras: ¡No digas eso, Ravio! Tú aún puedes salvar Términa... O como le llaman ahora, Lorule... Jeje...

-Ravio: ¿Cómo? -Sollozó con fuerza- ¡No tengo amigos, solo un pueblo que es más valiente que su héroe!

-Vendedor de Máscaras: No necesitas a la Trifuerza del Valor, jeje... Hay una fuerza más poderosa que ella y las Diosas de Oro...

-Ravio: ¿Y... Cuál es? -Dijo, secándose las lágrimas-

-Vendedor de Máscaras: ¡La voluntad, Ravio! ¡La voluntad! Puedes mover montañas con ella, solo cree en el yo que cree en tí...

-Ravio: La... ¿Voluntad...? La voluntad... ¡La voluntad! ¡Eso es! Gracias, ancestro que no conozco... 

-Vendedor de Máscaras: Sigue tu camino, joven Ravio... ¡Si las Diosas nos desprecian, tú debes ser más fuerte!

Motivado, Ravio tomó la Espada Maestra de Lorule, y se colocó su traje de conejo. Ya no iba a tener más miedo, no iba a volver a huir de su destino. Iba rumbo a salvar Lorule... Términa... Su tierra... La tierra que le vio nacer... 

-Link: ¡Aaaaahhhh! -Gritó, mientras caía al suelo de golpe-

-Yuga: ¡Jajaja! Jamás me vas a vencer, ahora que Hilda se ha fusionado conmigo... Solo me quedas tú para dejar este estúpido mundo morir... Y entonces, seré el único y todopoderoso Rey de Hyrule... ¡No, Dios de Hyrule!

-Link: ¡Eso sobre mi cadáver, no pienso dejar que arruines así a mi mundo! -Dijo, mientras corría a atacarle-

-Zelda: ¡Link, es demasiado fuerte! No podremos hacer nada... Solo orar a las Diosas de Oro... 

-Yuga: ¡A las Diosas de Oro ya no les importan! ¡Solo se dejan alabar inocentemente, mientras ustedes piden codiciosos deseos!

-Link: ¡No digas eso de tus siempre patronas, Yuga! -Gritó, al tiempo que le clavaba la Espada Maestra de Hyrule en la pierna izquierda-

-Yuga: Despierta, Link... Puedes orar todo lo que quieras, pero ellas no harán nada... ¡Nada! 

-Zelda: Oh, Din, Nayru y Farore... No dejen caer a estos devastados mundos... Solo queremos paz y prosperidad...  -Oraba, encerrada en su cuadro-

-Link: No, Zelda... ¡No hay ninguna Deidad, solo la humanidad! -Dijo, mientras saltaba y clavaba su arma en el cuello de Yuga-

-Yuga: ¡Aaahhh! Eso dolió, hereje... Veamos cómo te destacas ahora... -Decía, al tiempo que aumentaba de tamaño y se regeneraba-

-Link: Esto es casi imposible... 

El pueblo de Lorule batallaba contra los soldados. Cade vez, se debilitaban más, y la mayoría llacían atados...

-Ladrona: ¡Déspotas, tiranos, dictadores, despreciables, ruines, aberrantes...!

-Alex: Deja de gritar, no vale la pena...

-Ladrona: ¿Y tú quién eres y qué haces aquí?

-Alex: Mi nombre es Alex... Mis padres murieron de hambre cuando tenía 6 años... He venido a luchar por Lorule, pero ahora míranos, atados a estas cadenas... 

-Ladrona: Oh... Yo también perdí a mis padres muy joven... Por eso, me fui con Stalblind a una banda criminal... Pero nuestros planes parecen fracasar...

-Alex: ¿Y qué se puede hacer? Ya nadie sabe cómo solventar este problema, y pareciera que estaremos así para siempre... 

-Ravio: ¡No teman, pueblo loruleano! ¡Soy Ravio, Héroe de Lorule, y he venido a salvarles! -Gritó, mientras rompía las cadenas de los guerrilleros-

-Alex: ¡Tú... Tú eres el primero que obedece a Hilda y deja que Lorule caiga lentamente!

-Ravio: Jeje... Ahora tengo coraje, joven... ¡Y no hay nada que pueda detenerme en mi lucha por el bien de nuestro mundo!

-Alex: Te admiro, Ravio... Creí que ya no eras un héroe... -Dijo, con admiración y alegría-

-Ravio: ¡Yo también lo creía, joven! Mas me dí cuenta de que no creer en mí, era el peor error de mi vida. La excusa que me repetía una y otra vez de porqué no podía salvar Lorule... ¡Pero ahora, tengo coraje! -Gritó ante la multitud, y añadió- ¡Vamos a derribar esas murallas, y salvemos a nuestro hogar! ¡Por Lorule!

-Masa desorganizada: ¡POR LORULE!

No existía nada que frenase al pueblo loruleano y a su héroe. Los soldados de Hilda cayeron con facilidad, las murallas se derribaron, los portones se rompieron, y los tesoros se saquearon. Ravio no le tenía miedo a Yuga, no necesitaba a la Trifuerza del Valor para ser un héroe. Había aceptado que juntos y juntas, eran más fuertes que las Diosas de Oro. 

-Yuga: ¡Jajaja...! Ese arco no te vá a servir, joven... Ni tu espada, ni tus puños acabarán con el poder de Din y Nayru... Ahora, solo queda el poder de Farore... 

-Link: Aaaahhh... No puedo luchar, no tengo suficiente fuerza... Lo siento, Hyrule... Lo siento, Zelda... Lo siento, Sabios... Lo siento... -Su rostro de impotencia se llenó de lágrimas- No hay nada por hacer... Tenías razón, las Diosas de Oro no nos valoran...

-Yuga: ¡Entrégate, pues! Tu vida no tiene valor o precio. Es más, tal vez, te deje conservarla. Dame tu fragmento, muchacho, no te arrepentirás...

-Ravio: ¡Nunca! ¡Atrás, Yuga! -Dijo, al tiempo que sacaba su espada con fuerza-

-Link: ¡Ravio! ¿Qué haces tú aquí? ¡Vete, huye! ¡Sálvate ahora, o lo lamentarás luego!

-Ravio: ¡Jamás, Link! Te doy mil gracias por tu trabajo, pero este es mi mundo. Y si alguien muere por él, ese seré yo -Dijo, decido. A lo que añade, mirando a Yuga- ¡Engañaste a mi patrona, y la encerraste en un cuadro, pero ahora pagarás por tus crímenes! ¡Por Lorule!

-Yuga: Vaya, Ravio... No creí que fueras tan valiente... Pero ahora verás lo que es sufrir de verdad, vas a morir junto con tus amigos... -No pudo completar la oración, al darle con una flecha de luz en el rostro- ¡Aaahhh!

-Ravio: ¡Le temes a la luz, mas es ella quien me guía! -Gritó, mientras le clavaba la Espada Maestra de Lorule en la espalda-

-Yuga: ¡Aaaaahhh...! Ravio... Eres fuerte, jeje... Podemos gobernar juntos... -Le vuelve a clavar la espada-

-Ravio: ¿Yo, apoyar a una tiranía? ¡Yuga, no me hagas reír! -Gritó con confianza, y con una sonrisa en el rostro-

-Yuga: Ravio... Yo te dejé vivir... Devuélveme el favor, anda... -Sin completar la oración, le dá el golpe de gracia en el corazón-

-Ravio: Tal vez tú me hayas dejado vivir... Pero yo no cometeré el mismo error... 

Yuga, por fin, había sido derrotado. Pero no por el Héroe de Hyrule... Sino, por el de Lorule... Hilda y Zelda podían ser liberadas de sus respectivos cuadros, el pueblo de Lorule por fin podría confiar en su monarca... Y era gracias a Ravio, un héroe que, tras mucho esfuerzo, empuñó su arma con valor y voluntad...

-Link: Ravio... Tú... ¡Me salvaste! -Le dice, con una sonrisa-

-Ravio: Jeje... También lo hice por mi pueblo... Era mi deber protegerles desde un principio, pero fui un cobarde y te dejé a tí... -Una lágrima cae de su ojo-

-Hilda: ¡Ravio, no te lamentes! -Dice, mientras le abraza- No debes tener miedo, has salvado Lorule... Eres... Eres nuestro Héroe...

-Ravio: El... El Héroe de la Leyenda... -Una lágrima cae de su ojo- Por fin... He honrado a mis ancestros... ¡Y tú también Link! Juntos... Hemos derrotado a Ganon y a Yuga... Nuestros destinos se han compaginado... Ahora, Lorule y Hyrule son amigos... Aunque mi tierra esté condenada a morir, al menos, la he librado de malas personas... Y si morimos, seremos un mundo bueno...

-Hilda: Ravio... No importa si Lorule muere, Lorule está condenado... Ya lo hemos intendado de mil formas, y no hay solución. Pero debemos perdonar a nuestros antepasados, y vivir el poco tiempo que nos queda... -Añade, mirando a Ravio- Ravio... Yo siempre sentí algo especial por tí... Pero tú nunca me escuchaste, hice todo esto de salvar Lorule... Para ser amada por tí... -Rompe a llorar-

-Ravio: Oh... No llores, Hilda... -La abraza, con lástima- Hilda, amiga mía, mi corazón ya pertenece a alguien... Pero ese alguien no podrá amarme nunca... Jamás me respetarían o tomarían en cuenta si lo dijera...

-Zelda: ¡Ravio! Debes seguir a tu corazón... Expresa tus sentimientos, habla con esa persona... E Hilda... Entiende que Ravio no nació para tí, pero ya encontrarás a alguien mejor... Tienes a un gran amigo, créeme...

-Ravio: Buen consejo, Zelda... -Mira a Link- Link... Tú me has dado valor en cada cosa que hice, me enseñaste que no hay nada más fuerte que la voluntad. Junto a tí, valiente héroe, he salvado Lorule... Lo hemos logrado por fin... Link... Te amo... -Una lágrima le resbala-

-Hilda: Ravio... Eso es... Imposible... -Rompe a llorar al ver a su amado romperle el corazón-

-Ravio: Amor es amor, Hilda... Sea de quien sea, hacia sea quien sea...

-Link: Ravio... Yo no... No puedo amarte... Simplemente, no...

-Ravio: Lo sé, Link. Pero podemos ser amigos al menos... -Le dá una palmada- Gracias por salvar Lorule... Gracias...

El final de la historia ya es conocido por la mayoría. Link y Zelda regresan la Trifuerza al Reino Sagrado, y restauran la estabilidad de Lorule, salvándolo de forma definitiva. Pero... ¿Por qué Link no pudo acabar con Yuga? Tal vez, porque el destino necesitaba que el verdadero Héroe de Lorule fuese quien acabara la misión... Tal vez, los Cuatro Gigantes no hubiesen muerto completamente... Tal vez, aunque las Diosas de Oro despreciasen aquella tierra, sus creadores originales hubiesen ayudado a Ravio a salvar Lorule... No, Términa, una última vez... 

Continuará...Editar