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TLoS2 Cap.27

Sergio volvió a la normalidad, se dirigió a la columna de luz, cogió la guitarra, la cual desapareció entre luz, y él y Nelly ascendieron a una plataforma de hielo que estaba sobre el agua. De ella salió la guardiana del Templo Zora, que tenía el siguiente aspecto:

Guardiana del Templo Zora

Guardiana del Templo Zora: ¿Eres tú el joven que salvó Términa hace 6 meses?

Sergio: Así es,soy yo.

Guardiana del Templo Zora: Muchas gracias por derrotar a ese tipo.

Sergio: De nada.

Guardiana del Templo Zora: Tengo entendido que salvaste a los guardianes de los templos Kokiri y Goron, ¿cierto?

Sergio: Sí.

Guardiana del Templo Zora: Bien, entonces sólo te queda por salvar al guardián del Templo Gerudo. Mucha suerte.

Sergio: Gracias, hasta luego

De repente apareció un esplendor de luz y Sergio y Nelly aparecieron en la Fuente Zora. Entraron al Dominio Zora, donde éstos le estaban esperando.

Rey Zora: Disculpa. ¿Has sido tú quien nos ha salvado?

Sergio: Sí, he sido yo.

Rey Zora: En tal caso, en nombre de todos los Zoras de mi dominio te agradezco que hayas derrotado a ese tipo de negro y, por tanto, nos hayas salvado.

Sergio: No hay de qué.

Rey Zora: Sin embargo, faltan dos Zoras.

De repente apareció el Zora que acompañó a Sergio al Dominio Zora.

Zora: Majestad, ¿cómo habéis escapado del sitio donde os encerró aquel tipo de negro?

Rey Zora: Nos ha salvado el chico del hada verde.

El Zora se acercó a Sergio y Nelly.

Zora: Muchas gracias por salvarles.

Nelly: No hay de qué.

Sergio: Me costó bastante derrotar a Demyx, pero al final lo conseguí.

Rey Zora: Aún así sigue faltando uno.

Zora: Veréis Majestad, el Zora que falta no va a venir.

Rey Zora: ¿Y eso por qué?

Zora (suspirando): Porque está muerto.

Rey Zora Y los demás Zoras: ¿Qué?

Sergio: Es cierto. Cuando Nelly y yo llegamos al Lago Hylia estaba muy malherido.

Nelly: Intentamos ayudarle, pero su situación era muy delicada. No pudimos hacer nada.

Rey Zora: ¿Y dónde está enterrado?

Nelly: Lo enterramos en el Lago Hylia.

Rey Zora: Bien, pues vamos allí.

Todos los Zoras se fueron al Lago Hylia para despedir al Zora fallecido.

Sergio: Nosotros vámonos. Aquí ya no tenemos nada que hacer.

Nelly: Está bien.

Sergio y Nelly se fueron del Río Zora y llevaron andando a Tornado. Cuando entraron en Kakariko, Tobi (el perro de Andrea) fue corriendo hacia ellos muy contento.

Sergio: Hola, eh... esto... ¿Cuál era su nombre?

Andrea: Tobi.

Sergio: Es cierto, ya no me acordaba. ¿Qué tal estáis?

Andrea: Bien, estábamos dando una vuelta por aquí. ¿Y qué tal vosotros?

Sergio: Bien.

Andrea: Me alegro. ¿Queréis venir un rato a mi casa?

Sergio: Por mí no hay problema. ¿Tú qué dices, Nelly?

Nelly: Yo también estoy de acuerdo.

Andrea: Entonces vamos.

Sergio: Espera a que primero dejemos el caballo en casa.

Sergio dejó a Tornado en su casa, se cambió la túnica y él y Nelly se fueron a casa de Andrea, acompañados por ella y Tobi.

Sergio: ¿Aquí es donde vives?

Andrea: Sí, esta es mi casa. ¿Queréis tomar algo?

Sergio: A mí un poco de agua no me vendría mal.

Nelly: Lo cierto es que a mí no me apetece nada.

Andrea: Está bien. Voy a traer unas pocas patatas también. Enseguida vengo.

Andrea trajo un vaso de agua para Sergio y un cuenco con patatas. Cuando los tres se sentaron...

Nelly: Antes de nada quiero decirte algo, Andrea.

Andrea: ¿De qué se trata?

Nelly: Tú y yo no hemos empezado con buen pie, pero estoy dispuesta a perdonarte y a que seamos amigas a partir de este momento.

De repente a Andrea se le escapó una lágrima.

Nelly: ¿Estás bien?

Andrea (secándose la lágrima): Sí, no sabes lo feliz que me acabas de hacer.

Nelly y Andrea dieron un abrazo.

Andrea: Bueno, ¿y vosotros dónde habéis estado? No os he visto por el pueblo en todo el día.

Sergio: Hemos ido a dar una vuelta al Lago Hylia.

Andrea: ¿Pero no os fuisteis antes de ayer?

Nelly: No, resulta que ese día nos surgió un imprevisto y al final no fuimos.

Andrea: Aaaah... ¿Y qué ha pasado con las cosas esas de agua que aparecían ahí?

Sergio: No hemos visto ninguna, asi que seguramente han acabado con ellas.

Nelly: No tenemos ni idea de quién puede haber sido.

Sergio: Cambiando de tema, ¿vives tú sola en esta casa?

Andrea: Sí. Mis padres se fueron de viaje y me dejaron al cuidado de la casa. Desde entonces vivo con mi perro Tobi.

Sergio: Ya veo...

Nelly: ¿Y sabes cuándo van a volver?

Andrea: Ni idea.

Mientras tanto, en el Castillo de los Emperadores Oscuros...

Axel: Lo de ese chico es increíble. Que haya sido capaz de vencer a Demyx demuestra que es mucho más fuerte de lo que creíamos.

Roxas: Sí, pero Lexaeus es demasiado fuerte, no creo que pueda con él. Sin embargo no deberíamos confiarnos en exceso.

Axel: Tienes razón. Por cierto, ¿sabes algo del paradero de la princesa?

Roxas: Qué va, desde que hace seis meses escapó del castillo no he vuelto a saber de su paradero.

Axel: ¿Y por qué tanto interés en encontrarla?

Roxas: Hace seis meses ella me aseguró que no, pero yo estoy seguro de que ella sabe dónde está la Trifuerza. Por eso quiero encontrarla a toda costa.

Axel: ¿Y qué hacemos entonces?

Roxas: Sigamos buscando la Trifuerza por nuestra cuenta. La princesa tarde o temprano saldrá de donde esté escondida.

Axel: Está bien.

Un rato después, en casa de Andrea...

Nelly: Mira, ya casi es de noche.

Sergio: Tienes razón.

Andrea: ¿Qué pasa? ¿Os queréis ir ya?

Sergio: Si, ya casi es de noche.

Andrea: Está bien.

Sergio y Nelly se levantaron y se fueron a la puerta.

Andrea: Bueno, pues cuando queráis venir, aquí estaremos.

Sergio: Vale, hasta otra.

Andrea: Hasta otra. Diles adiós, Tobi.

Tobi miró a Sergio y Nelly y les ladró muy contento. Sergio le acarició y él y Nelly se fueron.

Ese día, por la noche...

Sergio: ¿Cuál es el próximo sitio al que tenemos que ir?

Nelly: Al Desierto Gerudo. Allí se encuentra el último templo que tendremos que visitar.

Sergio: Bien, pero si no te parece mal mañana practicaré un poco y compraré pociones, que no tengo ni una.

Nelly: Está bien, como quieras.

Sergio: Buenas noches.

Nelly: Buenas noches.

Al día siguiente...

Continuará...