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TLoS2 Cap.33

De repente las arenas movedizas desaparecieron y apareció un círculo de luz en el que estaba el Tomahawk de Lexaeus. Sergio lo cogió y él y Nelly ascendieron a una plataforma rodeada de arena. De ella salió el Guardián del Templo Gerudo, que tenía el siguiente aspecto:

Guardián del Templo Gerudo

Guardián del Templo Gerudo: Joven héroe de Términa, muchas gracias por salvarme.

Sergio: No hay de qué.

Guardián del Templo Gerudo: Ahora que ya nos has salvado a todos, podremos ayudarte a vencer a los miembros de los Emperadores Oscuros que quedan. Pagarán por lo que le han hecho a los templos.

Nelly: Agradecemos mucho que vayáis a ayudarnos.En fin, tenemos que irnos ya.

Guardián del Templo Gerudo: Está bien, hasta luego.

De repente apareció un haz de luz y Sergio y Nelly aparecieron en la entrada del templo. Entretanto, la tormenta de arena desapareció.

Gerudo: Bien, por fin ha desaparecido esa maldita tormenta.

En la entrada del templo...

Rubí: Enhorabuena, sabía que lo conseguirías.

Sergio: Bueno, la verdad es que vencer a este tipo no ha sido nada fácil.

Rubí: Y por haber salvado a la población Gerudo, quería proponerte algo: ¿Te gustaría quedarte a dormir en la fortaleza?

Nelly: ¿Hablas en serio?

Rubí: Completamente.

Sergio: Bueno, vale. ¿Qué dices tú, Nelly?

Nelly: Está bien, nos quedamos.

Rubí: Bien, ahora volvamos a la fortaleza.

Ese día por la noche,en el castillo de los Emperadores Oscuros...

Axel: Lexaeus también ha caído. Parece que sólo quedamos nosotros dos.

Roxas: A este paso ese chico acabará con nosotros antes de que consigamos la Trifuerza.

Axel: ¿Y qué hacemos?

Roxas: Hace seis meses la princesa me dijo que no sabía nada de la Trifuerza, pero no me lo creí. Ella lo tiene que saber por narices.

Axel: ¿Sugieres que vayamos a buscarla? Hace seis meses que nadie sabe nada de ella.

Roxas: Por supuesto. Removeré cielo y tierra para encontrarla.

Axel: ¿Y por dónde empezamos? Podría estar en cualquier parte.

Roxas: No te preocupes, mandaré a los Umbríos a buscarla por todo Hyrule. Si la ven me informarán.

En la fortaleza...

Sergio: Bueno, pues ya hemos rescatado a todos los guardianes. Mañana tocará acabar con los dos miembros de los Emperadores Oscuros que quedan.

Nelly: Sí, y no va a ser nada fácil.

De repente a Nelly le empezó a doler la cabeza.

Zelda: Nelly, ¿me oyes?

Nelly: Perfectamente, princesa. ¿Qué ocurre?

Zelda: ¿Tenéis ya las armas de los Emperadores Oscuros?

Nelly: Sí, menos la de Axel tenemos todas las demás.

Zelda: Está bien. Mañana nos veremos en el Templo del Tiempo y planearemos una estrategia para vencer a los Emperadores Oscuros de una vez por todas.

Nelly: Está bien.

A Nelly dejó de dolerle la cabeza.

Sergio: ¿Y bien?

Nelly: Ha dicho que mañana nos veamos en el Templo del Tiempo para pensar una estrategia para vencer a los Emperadores Oscuros.

Sergio: Mañana será un día muy importante. O acabamos con ellos o Hyrule está perdida.

Nelly: No te angusties, si fuiste capaz de vencer a Dark Sergio hace seis meses podrás con ellos.

Sergio: Sí, pero ellos son más fuertes. Será mucho más difícil.

Nelly: En eso llevas toda la razón. En fin, buenas noches.

Sergio: Buenas noches.

Al día siguiente...

Roxas: Por fin ha llegado el día. Escuchadme bien, quiero que capturéis a todos y cada uno de los habitantes de este reino. No quiero que nadie me estorbe en la búsqueda de la princesa. Ahora iros.

Los Umbríos asintieron y se fueron.

Axel: ¿Y cómo van a capturar a los habitantes de Kakariko? Por alguna razón no pueden entrar ahí.

Roxas: Tienes razón, eso sí que puede ser un problema.

De pronto apareció un Umbrío y le dijo algo a Roxas.

Roxas: Interesante...

Axel: ¿Qué sucede?

Roxas: El Umbrío que acaba de aparecer me ha dicho que la princesa se dirige al Templo del Tiempo.

Axel: ¿Y para qué iba a ir allí?

Roxas: No lo sé, pero lo importante es que por fin da señales de vida. No pienso desaprovechar esta oportunidad.

Axel: ¿Y si ese chico aparece?

Roxas: No te preocupes, yo me encargaré de que no nos moleste. Puede incluso que no nos moleste nunca más. ¡Jajajajajajajaja!

Mientras tanto, en la fortaleza Gerudo...

Sergio: Adiós, gracias por todo.

Rubí: Gracias a ti chico, que te vaya bien.

Sergio se montó en Tornado y él y Nelly se fueron.

Sergio: Zelda dijo que teníamos que ir al Templo del Tiempo, ¿no?

Nelly: En efecto, vamos para allá.

Sergio: Está bien. ¡Vamos, Tornado!

Tornado asintió y se fueron en dirección al Templo del Tiempo.

Mientras tanto, en Kakariko...

Andrea: El cielo se está oscureciendo. Esto no me gusta un pelo.

De repente aparecieron cuatro Umbríos rodeándoles a ella y a Tobi, el cual empezó a gruñir.

Andrea: ¿Pero qué son estas cosas?

Uno de los Umbríos cogió a Andrea del brazo e intentó llevársela.

Andrea: ¿Pero qué haces? ¡Suéltame! ¡Suéltame!

Tobi mordió una pierna al Umbrío y éste soltó a Andrea, pero golpeó a Tobi.

Andrea: ¡No, Tobi!

De repente apareció un charco oscuro debajo de ellos y se hundieron.

Andrea: ¡Nooooooo!

En el Bosque Kokiri...

Chica Kokiri: ¡Han vuelto esas cosas!

Mido cogió una espada e intentó darle, pero no pudo.

Mido: ¿¡Pero qué...!?

De repente apareció un charco oscuro debajo de ellos y se hundieron.

En la Ciudad Goron...

Jefe Goron: ¡Vete de aquí!

El jefe de los Goron intentó pegar un puñetazo a uno de los Umbríos, pero lo esquivó y le derrotó junto con los otros. Entonces apareció un charco oscuro y los Goron se hundieron.

En el Dominio Zora...

Zora: ¿Pero por qué han vuelto?

Rey Zora: No lo sé.

Los Zora atacaron a los Umbríos, pero éstos les esquivaron y les derribaron.

Rey Zora (bajándose de su asiento): ¡No!

De repente apareció un charco oscuro en el que se hundieron el Rey Zora y los demás Zoras.

En la Fortaleza Gerudo...

Gerudo: ¿Pero ese chico y tú no habíais vencido a esas cosas ayer?

Rubí: Sí, pero por alguna razón han vuelto.

Rubí y el otro Gerudo atacaron a los Umbríos, pero les esquivaron y les derrotaron. Después apareció un charco oscuro y se hundieron ellos y los demás Gerudo.

Volviendo con Sergio y Nelly...

Sergio: ¿Por qué se ha oscurecido el cielo de repente?

Nelly: Ni idea, pero da muy mal rollo. Démonos prisa.

Sergio y Nelly llegaron a la entrada de la ciudadela, pero un Umbrío apareció y les bloqueó el paso. Entonces Sergio se bajó de Tornado.

Sergio: Aparta de mi camino.

De repente aparecieron montones de Umbríos alrededor de Sergio, Nelly y Tornado.

Sergio: Madre de Dios, ¿pero cuántos hay?

Nelly: Hay 500, ni uno más ni uno menos. ¿Crees que podrás con ellos?

Sergio: No he llegado hasta aquí para rendirme ahora. Me da igual cuántos sean, no me intimidan.

Sergio se transformó en adulto, transformó el Escudo Hylian en otra Espada Maestra y se fue a por los Umbríos.

Continuará...